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El Cid conquista Almodóvar del Campo

CidalmodovarMERCEDES GENTIL._ Manuel Jesús “El Cid” y el toro Rosillo. La primera y única gran batalla de la tarde. Por contemplar en el ruedo esa torería, esa bravura, ese temple y ese arte ha merecido la pena formar parte del respetable de Almodóvar del Campo.

Tras un gran saludo capotero, Rosillo comenzó a batallar con El Cid. El toro recibió buenos puyazos y, destacando el tercer par de banderillas, siguió la lucha entre torero y astado. En todo momento, el que vestía las luces era sinónimo de temple y transmisión de valentía. Cada muletazo, cada movimiento y cada gesto portaba el grandioso quehacer taurómaco: ese que emociona y consigue llegar a lo más profundo del alma. Las embestidas de Rosillo llenaban de bravura y belleza la moderna plaza de la localidad. Tan magnífica era la batalla lidiada que la mayoría de los presentes, respirando tal grandiosidad, expulsaba suspiros de indulto. El maestro aplaudía al astado de hierro portugués desorejado cuando, debido a su certera estocada, las mulillas le daban una vuelta por la plaza. Y a la ovación se sumaban todos los aplausos y corazones que parecían latir al mismo tiempo.

El Cid cortó una oreja al segundo de su lote. Cuajó unos buenos muletazos y propició al astado una estocada que le hizo caer rotundamente sobre el albero.

Iván Fandiño, que sustituía al convaleciente Miguel Ángel Perera, pisaba desmotivado el albero de la plaza. Y si no era desmotivación lo que sentía, es lo que ha transmitido a los presentes. Esto, sumado a un quinto toro que no se devolvió aun presentando evidentes problemas de visión, ha hecho que el torero vasco pasara sin pena ni gloria.

Daniel Luque, que se está convirtiendo en un torero habitual de la plaza de toros de Almodóvar, igualó en triunfos a El Cid aunque no lo consiguiera en transmisión. Con el sexto toro logró rematar los muletazos que habían resultado deslucidos en el tercero.

Otra página del toreo escrita en tierras del Quijote.

Ficha del festejo:

Plaza de toros de Almodóvar del Campo (Ciudad Real). Seis toros de Núñez Serrano-Suñer, lo que antes se conocía y se anunciaba como Benjumea, bien presentados y con buen juego en conjunto.

El Cid: dos orejas y oreja.
Iván Fandiño: ovación y ovación.
Daniel Luque:oreja y dos orejas

Artículo publicado en Burladero.tv

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Lluvia de arte

nazaréMERCEDES GENTIL.- El cielo nublado amenazaba con lluvia. El agua solo caía al principio del festejo, pero la torería de los tres maestros no ha cesado durante toda la tarde. A pesar de que los astados han dado un juego escaso, los espadas han intentado sacar lo mejor de cada animal.

Juan José Padilla abría plaza, comprobando con su capote que el toro carecía de fuerza. Tres buenos pares de banderillas, puestos de manera idéntica en los dos de su lote, los dos primeros arrancándose desde el estribo y el tercero al violín. El primer toro ha caído en un segundo intento. El ciclón de Jerez, con el cuarto de la tarde, quería conseguir salir a hombros. Una larga cambiada con el saludo capotero, una faena en la que en más de una ocasión ha hincado las rodillas en la arena, desplantes entre los mismísimos pitones, toreo de cercanía y una contundente estocada, le han dado las llaves para abrir la puerta grande.

Iván Fandiño comenzaba con su capote tanteando a los animales. El segundo toro de la tarde, tras pasar por el caballo, se rompía la punta del pitón derecho. Su faena, manchándose el vestido y cambiándose la muleta de mano, unida a su certera estocada le han hecho tocar pelo y pluma, pues en la vuelta al ruedo recibió un gallo de manos del respetable. Otra historia sería la faena del quinto, que ha pasado sin pena ni gloria.

Antonio Nazaré, el sustito de Joselito Adame, empezaba con verónicas y un bonito remate de rodillas. El tercer toro de la tarde fue toreado con muy buen gusto con la mano derecha y, especialmente, con la izquierda realizando unos grandiosos naturales. El último de Cayetano Muñoz, desigual en presentación respecto a sus hermanos, dio poco juego a Nazaré, que tan solo destacó con su acertada estocada.

Otra página del toreo escrita en tierras manchegas.

Ficha del festejo

Almodóvar del campo (Ciudad Real). Media plaza. Toros de Cayetano Muñoz.

Juan José Padilla: ovación  y 2 orejas.

Iván Fandiño: 2 orejas y ovación.

Antonio Nazaré: 2 orejas y petición con ovación

 

Crónica publicada en Burladero

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Fandiño reaparece, convence y vence

ivanfandif1oDe lila y oro, Iván Fandiño quedó inmortalizado en las fotografías, mentes, retinas y corazones de los presentes en la plaza de toros de Ciudad Real. Un monstruo del toreo que, como tal, debía estar anunciado en la última de la feria monstruo ciudadrealeña. Un atractivo cartel, debido a los figurantes y a la reaparición del torero.

El maestro ha tenido que suspender una serie de compromisos y Ciudad Real, ha tenido la suerte de ser el escenario que lo viera volver a pisar un albero para colmarlo de arte, después de su aparatoso y reciente percance en Bayona. Coso de Ciudad Real, ese del que ya resultara triunfador el año pasado y el que, una temporada más, ha acogido la torería, casta y maestría del torero vasco.

Con el primero de su lote, un toro que cuando  Iván Fandiño lo citaba hacía caso omiso al engaño, llevó a cabo una buena faena. “Toreo bajo, ese es el bonito, por el que pagas a gusto la entrada”, comentaba un aficionado en el tendido mientras el de lila y oro toreaba. A pesar de cuajar una meritoria faena, la suerte suprema mantenía cerrada la puerta grande de la glorieta Juan Pérez de Ayala.

El resto de toreros acartelados toreaban y Fandiño, en el callejón, seguía con las ansias de triunfo propias de un torero con casta como él es. Parecía estar visualizando lo que debía hacer en su única oportunidad para triunfar en la feria de la capital manchega. Y así lo hizo.

Al mejor toro de la tarde se le realizó la mejor faena. Era imposible apartar la mirada y la total atención de ese recital torero que Fandiño estaba regalando al respetable. Elegancia y clase andando con la muleta en la mano. Preciosos redondos y grandiosos pases de pecho, de los de pitón a rabo. Y demostró su cualidad de ambidiestro en la faena.

Con esta acelerada reaparición, Fandiño demuestra que los toreros están hecho de otra pasta, que son más bien alguno de aquellos héroes de la mitología griega que resultaban inmortales, o un dios egipcio, que poseía la eternidad. Y Fandiño tiene el héroe griego, en eso de parecer inmortal frente a un astado, y de dios egipcio en cuanto que con estas grandiosas actuaciones en la plaza tiene ganada la eternidad en la historia taurómaca.

 

Firma publicada en Burladero

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Un brindis al rey por cojones


IvanBrindis
MERCEDES GENTIL._Madrid. Las Ventas. Corrida tradicional de la Beneficencia. “No hay billetes”. Era la última tarde de toros que Juan Carlos I presidía como rey de España. Uno de los miembros de la terna anunciada, Iván Fandiño, no brinda ninguno de sus dos astados al monarca. Y esto desata la polémica.

Julián López “El Juli” se desmonteró ante el Borbón enunciando: “Su Majestad: por ayer, por hoy y por siempre. Por apoyar nuestra Fiesta y dignificarnos con su presencia”. El torero extremeño, Alejandro Talavante, se dirigió al soberano del reino español así: “Don Juan Carlos va por usted”. Y Fandiño no brindó.

Viene al caso recordar los brindis que el maestro Antonio Chenel “Antoñete”, de los de color rojo sangre confeso, hacía al Generalísimo en voz baja: “No tengo más cojones que brindarle la muerte de este toro, vamos a ver lo que pasa”. Y esto hace que la educación de Antoñete llegara a donde el cariño no tenía cabida.

Es indiscutible que tanto el rey como su hija, la infanta Elena, son dos grandes embajadores taurinos. Quizás por este motivo, merecen una distinción cuando presencian desde el tendido nuestra Fiesta, esa que algunos maltratan. Y que ellos con su apoyo engrandecen.

Que el de Orduña no se dirigiera al monarca con ninguno de los de su lote de Alcurrucén, ha causado el descontento de los aficionados. Muchos recriminan su acción. Y otros, la minoría, entienden su gesto.

Primero tirando la muleta para entrar a matar y, luego por no realizar un brindis al monarca. La realidad es que favorable o desfavorablemente el torero vasco sigue en boca de todos. Y viene al caso mencionar una de las frases de la archiconocida obra cervantina: “Dejad que los perros ladren Sancho; señal que cabalgamos”.

Artículo: Mercedes Gentil.

 

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El otoño de Fandiño

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