Archivo mensual: noviembre 2016

¡Música, maestro!


12240011_1007333505979766_2435490369393408567_nMERCEDES GENTIL._
Redoblan los tambores y las trompetas comienzan a sonar.
 Así, tras la señal musical, el toro sale al redondel. Músicos, aficionados, toros, caballos, picadores, monosabios, toreros y respectivas cuadrillas,… Todos los ingredientes están en la plaza; alegría,  emoción y buenas sensaciones se palpan en el ambiente. La música; el precioso arte de combinar los sonidos con el tiempo, cobra un papel fundamental, dos artes que se unen en las tardes de toros.

Con el sonido de las trompetas, el picador y su caballo salen al ruedo, la afición enloquece y con sus gritos muestran hasta dónde debe picar. Una vez más, la música indica que es el turno de los banderilleros. Dos banderillas bien puestas, aplausos, gritos de ¡olé! y ¡música!, la afición empieza a pedir música. El torero también. Así, a la señal de la batuta del director, los músicos nos regalanpasodobles. Esto contagia alegría, da fuerzas al torero y, acompañado del ritmo de cuatro por cuatro, realiza una faena utópica sin esas ondas sonoras.

También hay que hablar de esos cantantes que se arrancan desde el tendido con un fandango o unas bulerías.  Sentirlo en directo provoca emoción. Algo mágico que hace que el coso rebose arte. En el aire se entrelaza una voz flamenca con un pase torero. No existe nada más bonito. Y aquellos que hemos disfrutado de ello podemos afirmarlo.

Grandes plazas, véase Las Ventas, no permiten eso de los pasodobles durante las faenas. Claro que yo siempre seguiré diciendo que la vida sin música no sería igual y que la Tauromaquia sin pasodobles no está completa… ¡Música, maestro!

 

Artículo publicado en noticias y ocio

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Tauromaquia en el lenguaje

lenguajetaurino.jpgMERCEDES GENTIL.-¿Está presente la Tauromaquia todos los días en nuestra vida? Si nos paramos a pensar, llegamos a la conclusión de que son muchos los términos taurinos que hemos añadido a nuestro vocabulario. Los toros están más presentes en nuestra vida cotidiana de lo que creemos. Algo que resulta lógico sabiendo que, como decía Ortega y Gasset, la historia del toreo está ligada a la de España, tanto que sin conocer la primera, resultará imposible conocer la segunda.

Cuando nos enfrentamos a un reto nos “ponemos el mundo por montera”, nos “apretamos los machos” y hacemos lo posible para triunfar y “salir por la puerta grande”. Y es que al mostrar “valor e ir al toro” se suelen conseguir “faenas de dos orejas y rabo”.

También existen los días en los que estamos tristes o, mejor dicho, “de capa caída”. Pero en estas ocasiones siempre hay alguien que “está al quite”dispuesto a “echar un capotazo”, ayudarnos a “cambiar de tercio” y así, conseguir “coger al toro por los cuernos”.

Seguro que alguna vez nos hemos “saltado algo a la torera” o acudido a un lugar que estaba “lleno hasta la bandera” ¿Y a quién no le “ha pillado el toro”? Tal ha sido la cornada que incluso hemos pensado en “cortarnos la coleta”; menos mal que al final nos han “parado los pies”.

Hay que pedir cada día “¡música, maestro!”, “que suenen clarines y timbales” y evitar “estar para el arrastre”. Y es que nuestra vida es como el toreo, ya lo decía el diestro Ignacio Sánchez Mejías: “el mundo es una enorme plaza de toros donde el que no torea, embiste”.

Artículo publicado en noticias y ocio.

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